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  1. HE AQUÍ EL HOMBRE Entonces salió Jesús, llevando la corona de espinas y la ropa de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre! Juan 19:5 La palabra hombre (човек /chovek/ o человэкъ /chelovek/ en la cual ‘век’ significa siglo) en búlgaro se entiende como criatura que vive durante un siglo entero. Pero en la lengua original, en la cual fue escrita esta frase, hombre tiene otro significado – significa Jesús, el Hombre que vino a la Tierra, hermano de los que sufren. ¿Qué tenemos que entender de esas palabras? ¿Puede la gente, cuando aparecemos delante del resto del mundo, decir de nosotros: “¡He aquí el hombre!”? Para que un hombre sea honrado con este nombre, tiene que tener en sí cuatro cosas: ser rico, ser fuerte, tener conocimientos, tener virtudes. Diréis: “¿Qué hace aquí la riqueza?”. La riqueza es el suelo, las condiciones en las cuales se puede desarrollar el hombre; es el suelo en el que se desarrolla la Fuerza, y ella trae Calor y Luz, que afectan el crecimiento, el desarrollo. Cuando llegamos al Conocimiento, es el método a través del cual se tiene que entender y regular nuestra vida. La Virtud es la meta hacia la cual tenemos que aspirar. La gente pregunta muy a menudo: “¿Qué tenemos que hacer?”. Plantad un grano de trigo y él os enseñará qué tenéis que hacer. Diréis: “¿Cómo?”. Humedecedlo y los rayos del sol mostrarán hacia dónde aspira el grano de trigo – hacia una dirección, hacia el Sol – la fuente de la Vida. Y nosotros, igual que el grano de trigo tenemos que crecer – aspirar hacia Dios. Alguien puede preguntar: “Cuando el grano crezca, ¿llegará hasta el Sol? Yo quiero encontrar a Dios”. Tu no necesitas saber dónde está Dios, solo tienes que aspirar hacia Él. El grano ha entendido qué cosa es el Sol y ha aceptado lo que quiere, la misma ley se aplica para nosotros – nosotros tenemos que repetir el mismo resultado. Tenemos que ser plantados, nuestra vida necesariamente tendrá dificultades que constituyen esos pequeños pero necesarios obstáculos, igual que con el grano de trigo – se necesita un poco de presión y luego vendrá el proceso de crecimiento – el Conocimiento. Entonces, la Virtud será cuando las frutas maduren. Por lo tanto tenemos que estar plantados, se nos tiene que poner un poco de tierra, que haya un poco de presión; luego tenemos que crecer hacia arriba y adquirir conocimiento, y cuando éste conocimiento crezca hasta cierto punto, tiene que convertirse inmediatamente en un grano de trigo. Luego el Señor mandará que cosechen el trigo y Él separará lo útil de lo inútil – el trigo de la cizaña. Nosotros nacemos – eso significa que surgimos; crecemos, nos desarrollamos, morimos y nos entierran en la tumba – eso es pisotear, avasallar. Y del campo Dios recogerá lo que necesita. Esto corresponde al establo y al granero: la cizaña se guarda en el establo y los granos – en el granero. Os leí el capítulo 19 del Evangelio de Juan para que vieseis las cuatro cosas que Cristo llevaba en la cruz – cuatro cosas que nosotros tenemos que aprender: cuando situemos la Virtud en la cabeza, que no fue clavada; en el lado izquierdo – el Conocimiento; en el derecho – la Fuerza; y abajo con las piernas – la riqueza, nosotros también tendremos entonces al hombre crucificado. Es decir, cuando clavemos la riqueza, la Fuerza y el Conocimiento, sus fluidos subirán hacia la cabeza – hacia la Virtud. Cuando Dios quiere hacer al hombre bueno le clava en la cruz – clava sus riquezas, su fuerza y conocimientos. ¿Qué significa clavar? Le meten en la caja fuerte para que no lo coja nadie, para que no disponga de él nadie, porque Dios es el que dispondrá de él. Él dice: “Cuando trabajo Yo, tu estarás tranquilo”; y porque el hombre no quiere estar tranquilo, Dios dice: “Clavadlo para que esté Yo tranquilo, para que Yo trabaje”*. Y cuando nos clavan en esta cruz no deberíamos llorar, porque entonces Dios trabaja para nosotros. Miserable es el que no está clavado en la cruz. Quien quiera que Dios se ocupe de él tiene que pasar por este proceso de desarrollo. Estoy hablando alegóricamente. Antes de ese proceso de desarrollo necesariamente tiene que haber Fe, una Fe inquebrantable en el plan general Divino, que tiene en cuenta todas las criaturas que Dios ha creado. No debemos dudar de Dios, porque Él es perfecto, omnipotente. Y Jesús dice en alguna parte: “Lo imposible para el hombre, para Dios es posible”*. Los caminos Divinos son inexplicables, no se debería permitir el pensamiento de que pueden ser distorsionados y detenidos – eso es imposible. Y cuando somos invocados y nos hemos ido por el camino Divino, debemos tener esa simple fe que tienen los niños y evitar imperfecciones como las mencionadas en el siguiente cuento. En Inglaterra un gran artista quería pintar un cuadro en el que poder representar la pobreza absoluta. Durante días y meses estuvo recorriendo Londres para encontrar un sujeto adecuado para la idea, y por fin encontró a un niño mendigo que se ajustaba a sus deseos, y se dijo a sí mismo: “Esa es la cara que servirá para la creación del cuadro”. Se acercó a él, le dio su tarjeta de visita con su dirección y le dijo: “Venga en cuatro días, tengo que hablar de algo con Usted”. El niño cuando vio este hombre tan bien vestido, pensó: “¿Cómo voy a ir así a verlo – prácticamente desgalichado?”. Y fue con unos conocidos para vestirse, para que se presente como se presentan a los reyes – encontró ropa, se vistió y fue a ver al pintor. – ¿Quién es Usted? – le preguntó el artista. – Soy alguien. – ¡Váyase de aquí! Si quisiera a alguien así, bien vestido, los hay miles. Yo le necesitaba igual que como le vi. Y nosotros, cuando el Cielo nos invita a trabajar, queremos vestirnos, pero la fuerza no está en nuestra ropa, gorros, guantes y zapatillas, ni siquiera en los collares, corbatas y relojes – ellos no constituyen nada importante. La fuerza está en nuestra mente, en nuestro corazón, en los impulsos y aspiraciones nobles de hacer el bien; cuando tenemos estas cosas, las demás vendrán solas, a su tiempo. ¿Realmente, cuando vayamos al Cielo, tenemos que coger nuestra ropa de aquí? Dios cuando nos llama para ir al Cielo nos desviste aquí, en la Tierra. Él no quiere nuestra ropa, y dice: “Traedlo como es”*. Cuando alguien muere, cada uno de nosotros le da la espalda, incluso los que le han querido dicen: “¡Alejadlo lo más pronto posible!”. ¿Dónde está entonces su amor? Pero Dios no le da la espalda y dice: “Traedlo, Yo le necesito como es”*. Y cuando nos ponen en la tumba y nos dejan, ¿qué hace Dios? Él empieza a hablar con nosotros ya que no es como algunos piensan – que los muertos se liberan. Nos pregunta: “¿Comprendiste la vida, comprendiste cuál es el sentido de la vida, que Yo os mandé?”*. Precisamente en esa conversación Dios dibuja Su gran cuadro. Entonces, nace aquel proceso: la gente, después de despedirse del hombre, empieza a llorar y enumerar todas sus buenas cualidades, y ve el cuadro Divino que está representado en dichas cualidades. Nosotros tenemos que aguantar los sufrimientos que vienen, y aprender una lección de ellos. Jesús con Sus sufrimientos terrenales quería darnos ejemplo, que tenemos que obedecer a este proceso Divino. En una ocasión dice: “¿No tengo Yo el poder de pedir a mi Padre que envíe miles de Ángeles para salvarme? Pero si no cumplo eso por lo que vine, ¿cómo ascenderán los humanos?”*. Y Él mismo querría ascender. Vosotros estáis en la Tierra, un día para vosotros también vendrán tormentas, dificultades y puede que el mismo destino, pero cuando llegue esa hora, no debéis considerarlo una desgracia para nada, porque donde no haya sufrimiento no hay enriquecimiento. Donde hay penas hay también alegrías; donde hay muerte, hay también resurrección. Y el que no quiere participar en los sufrimientos de la humanidad, no ganará nada. ¿Qué son los sufrimientos? Consecuencias de errores, causados a veces por nuestra incompetencia, y justo esos errores se corrigen a través del proceso del sufrimiento. Ese proceso es el método para que nos adaptemos y lleguemos hasta aquellos superiores, ascendentes vibraciones, que nos esperan en el Cielo. Tienen que llevarse cien penas para soportar una alegría Divina; entonces apreciaremos como es debido aquella alegría y la mantendremos. Y por eso Dios empieza por los sufrimientos – para que nos temple (como el ferretero templa el hierro, para que lo haga adecuado para el trabajo), para que aguantemos la alegría que llegará luego. Cada uno de nosotros es necesario, muy necesario para Dios. Puede que para el mundo no seáis nada, un cero, pero para Dios sois una unidad importante. Solo Dios que os ha enviado a la Tierra aprecia vuestros sufrimientos y por lo tanto no debéis preocuparos por lo que opina el mundo de vosotros; Él, Quien os ha enviado, piensa en vosotros y os aprecia. Para vosotros es importante tener la aprobación de Dios. Si Dios está con vosotros, seréis hermosos, y el mundo quiere lo hermoso; si Él está con vosotros, seréis ricos, fuertes, buenos, y lo bueno siempre se aprecia. Ahora os hablaré de Dios no como criatura, como dicen los filósofos, difuso, disperso en el espacio, imposible de averiguar dónde está, sino de aquel Dios, de Quien predico, Quien piensa en nosotros, Quien observa nuestras acciones, arregla, corrige, castiga, viste, desviste, nos hace nacer y morir. ¿Qué es morir? Dios hace una operación – ve que vais a perder mucho y reduce el proceso de vuestra vida: “Para que no haga más deudas, coged el capital que le he dado, los tiempos ahora no son favorables, dejadle para otro tiempo, traédmelo”*. Y en ese proceso pensamos que el mundo nos ha olvidado. Pero si el mundo nos ha olvidado, Dios piensa en nosotros. Y el mundo necesariamente debe olvidarnos. Una chica nunca se puede casar si quiere a todos los chicos; tiene que elegir a uno y decir: “Este es mi mundo”. Y en la vida este hecho es igual de correcto – debéis tener solo un Dios. Hay muchos dioses en el mundo que querrán atraeros, pero vosotros debéis encontrar vuestro Dios, con Quien podáis vivir, desarrollaros y enriquecer. La Sagrada Escritura dice: “Dios no está solo en el Cielo, Él vive en los corazones de los humildes”*. Por lo tanto la primera cualidad que debéis adquirir, para que Él pueda vivir en vosotros, es la humildad. Pero esta humildad no es como la humildad de una oveja – cuando os peguen u os rompan las piernas y digáis: “No hay qué hacer”; no es humildad, cuando os cojan toda vuestra riqueza y digáis: “Nos sentimos humildes”. La Humildad se dará cuando tengáis todas las riquezas, fuerza, conocimientos, lo bueno, que toméis conciencia y digáis: “Dios, ¡Tú dispones de todo lo que tengo!”. Pero ahora cada uno hace lo siguiente: todos predican el Evangelio y siempre arreglan el mundo, pero cuando Dios llega a sus bolsas repletas, gritan: “¡No, allí no se puede! La mitad, mira, podemos dar, pero todo – no”. Cuando llega a la fuerza, dicen: “Tú no puedes disponer de toda mi fuerza”. Pero cuando Lo necesitamos, queremos y Le pedimos que nos dirija y ayude. Esta manera humana de entender a la vida predomina en todas las filosofías desde hace miles de años y nuestros sufrimientos vienen justo de eso. Y Jesús con Su vida quiere enseñarnos el Camino. Muchos cristianos entienden, que cuando se convierten en cristianos, tienen que abandonar el mundo. Podéis renunciar a todas vuestras casas, riquezas, mujeres, hijos, e incluso entonces seguir pensando en ellos. Podéis ir a algún monasterio aislado y seguir pensando: “¿Qué habrá pasado con mi mujer, mis hijos, mi casa?” – eso significa que no habéis renunciado a ellos, que no estáis libres. Renunciar las cosas no significa que les olvidemos, sino que dejar a la gente libre – dejar que la mujer haga lo que quiera, dejar que el hijo haga lo que quiera. Renunciar al mundo significa que lo abandonemos, que no le molestemos – que siga su camino. ¿Podemos parar la corriente del rio? La tenemos que dejar que siga su camino; podemos hacer solo una cosa – utilizarlo. De la misma manera no podemos parar la Vida y solo debemos utilizar las cosas. Y Jesús nos dice clara y positivamente: “Si Me queréis” – y debemos quererle; de ningún modo no nos dice: “¡Ay de ti si no Me amas!”. No, Dios nunca quiere sacrificios por la fuerza. La gente dice: “¿Por qué Dios, como es todopoderoso, no arregla al mundo?”. ¿Cómo lo tiene que arreglar? – “El que miente que se le seque la lengua; el que roba que se le seque la mano”. Pues entonces tendríamos un mundo solo de mudos y cojos. ¿Qué pensáis, nos hubiera gustado un mundo así, solo con inválidos? Pero Dios da un control diametralmente opuesto, sigue el proceso contrario y dice, que el que quiere ser señor, tiene que ser sirviente. Este proceso consiste en lo siguiente: la gente fuerte normalmente quiere que todos los ríos fluyan dentro del suyo, pero en lo Bueno es justo el proceso el opuesto – Dios se derrama en pequeños ríos y en vez de controlarlos los deja que se controlen solos. Podéis hacer un pequeño experimento en vuestra casa: que salga de vosotros el pensamiento que vosotros controléis; poned en vuestra mente la idea de ser sirvientes – que os convirtáis en sirvientes por Dios, y entonces bajareis en el lugar de Dios. Buscáis a Dios en el Cielo, pero Él no está allí; cuando vosotros gemís y sufrís, Él está en vosotros. Y a lo que la gente llama crecimiento, avance, en este proceso Dios trabaja, Él es el mejor trabajador. Algunos se quejan: “¿Por qué Dios no ve nuestros sufrimientos?”, pero Él dice: “No hay tiempo, estoy tan ocupado con vuestras cosas, Estoy ocupado con cosas vuestras mucho más importantes; cuando quede tiempo, me ocuparé de vuestros pequeños malentendidos exteriores”*. Eso no es alegoría, sino realidad. Hay un verso en la Sagrada Escritura, en el cual Dios dice: “Yo era para Israel como un carro de madera cargado, en el que la gente siempre metía todo”*. Pero los sufrimientos que sentimos aquí son sufrimientos de Dios – Él sufre y llora en nosotros. Decimos: “Yo lloro, mi alma está triste”; pero cuando decimos: “Dios, perdóname, Te causé tanto sufrimiento con impuros pensamientos y actos”, entonces llegaremos a este camino verdadero, que nos salvará de la maldad contemporánea. Y por fin tenemos que dejar que nuestro Dios fortalezca en nosotros. Nosotros Le hemos atado con cuerdas y Le hemos clavado, cuando Le tenemos que sentar y dejar tranquilo en la tumba; entonces Él resucitará y nos liberará. Estad seguros de una cosa: los que impiden Su camino somos nosotros, los humanos; los diablos no impiden el camino de Dios. Ya que Él ha establecido la ley de la Libertad, Él no puede, no quiere alterar esta ley; y hasta que no lleguemos a este entendimiento – que obedezcamos voluntariamente, Él no nos salvará. El entendimiento de ser como Él nos tiene que llegar muy adentro, entonces utilizaremos para ascender nuestras riquezas, fuerza y virtudes. ¿De quién? De nuestros hermanos, nuestros prójimos. Cada uno de nosotros tiene que buscar y apreciar las almas de nuestros hermanos, y no querer a sus cuerpos. Os puedo decir que Jesús cuando ha venido aquí, incluso ahora no se ha ido de la Tierra; Él vive entre los humanos, trabaja entre ellos y tiene que resucitar ya en nosotros. Debemos tener Fe, pero no de aquella fe y aquel miedo que tenían los Judíos – “No tenemos más rey que el César”*, y cuando este César después de unos años destruyó Jerusalén y derramó su templo, ellos renunciaron a él. Y ahora el hombre puede decir: “César es mi rey”, pero las consecuencias serán las mismas. Déjenme volver: primero tenemos que vivir en este mundo, prepararnos; no podemos vivir en el Cielo, porque allí el Calor y la Luz son muy brillantes. Igual que el jardinero, cuando replanta pinos bajados de un lugar alto, hace unos injertos mientras los aclimata, de la misma manera que el Padre Celestial no nos puede coger de aquí y plantarnos directamente en el jardín del Edén. Incluso nuestro sistema educativo está organizado de esta manera: primero tenemos que pasar primero de primaria, luego – segundo, el resto de los cursos, la universidad y al fin entramos en el mundo. Todos esos son métodos de la cultura, a los cuales se tiene que adaptar el que quiera avanzar. Un cristiano, según lo entiendo, no debe ser un hombre estúpido y que diga: “Lo que Dios da”. Cuando habéis arado vuestro campo, vosotros plantáis trigo, porque si no plantáis trigo, ¿qué dará Dios? – malezas y espinas. Cultivad el viñedo, plantadlo y dará fruta; la vid de uva que plantéis, es el tipo de fruta que obtendréis – si plantáis palos de mala calidad os dará manzanas silvestres. Dios le dio a vuestro hijo buena mente, ¿pero vosotros qué plantasteis en su mente? – ¿acaso fueron aquellos embriones que darían buena fruta? Nosotros queremos ser virtuosos, fueres, ricos; podemos tener y Virtudes, y Fuerza, y riqueza, y es útil que los tengamos. Las condiciones en las cuales ellos florecen y se desarrollan son: el embrión Divino, la ley Divina y el equilibrio Divino. El equilibrio: esa es la Virtud; la ley: eso es el Conocimiento; las condiciones: esa es la fuerza; el embrión: esa es la riqueza. Me preguntareis: “¿Cómo encontraremos a Dios?”. Muy fácil. Uno quería gastar una broma y molestar a otro, que le dijo: “Nosotros estamos en un jardín, en el cual hay muchas manzanas buenas”. – “Pero yo no veo nada” – le respondió el otro, cerrándose los ojos; su amigo le abofeteó y el otro abrió los ojos y vio. Así Dios a veces nos abofetea y nosotros empezamos a ver. Aquellos de vosotros que tienen los ojos cerrados, tienen que querer abrirlos. El mundo contemporáneo argumenta y dice: “¿Dónde está Dios? Él está en los árboles, en las piedras y en la tierra”; pero cuando llega el sufrimiento, todos miran hacia arriba, ven que Él está allí y dicen: “¡Dios!”. Por eso son los sufrimientos – son una bofetada que nos da Dios cuando nos dice: “Yo os he creado para que miréis, no que estéis con los ojos cerrados”*. Y nosotros para ascender tenemos que ser como los niños – buscando y siendo perceptivos. Ahora os diré otra cosa. ¿Cuál es el método por el cual tenemos que trabajar? De aquí en adelante siempre tenemos que estar conectados mentalmente y cordialmente con toda la gente en la Tierra, porque la salvación está en nuestras oraciones comunes – “La unión hace la fuerza”. Y cuando las mentes y los corazones de la gente se unen, entonces viene el Reino de Dios en la Tierra. En un amigo que en realidad queremos, no debemos buscar sus defectos – y él como nosotros los puede tener; los defectos son la ropa exterior con la cual está vestido el hombre, pero el alma humana está limpia, ella no se puede dañar, no se puede destruir. Nadie puede corromper vuestra alma Divina; puede que se ensucie por fuera, pero no por dentro, porque Dios vive en ella, y es impensable destruir algo que Dios protege. Nosotros podemos obedecer al mundo, como Jesús le ha dicho a Pilato, que le ha contestado: “Yo tengo el poder de crucificarte”*: “Yo obedezco a quien te ha dado este poder, pero Mi alma está libre”. Tenemos que obedecer a los sufrimientos temporales; nosotros no podemos entenderlos, pero cuando muramos y resucitemos, entenderemos por qué han sido. Todos hasta ahora han sido atormentados por ansiedades y miedos en la vida, pero eso no es Vida. Vida es cuando el hombre está lleno de sentimientos nobles. Feliz es el que se alegra de que haya podido hacer algo bueno generosamente. Alguien os ha ofendido – no le aplaudas, no le des la mano; puede que le des la mano sin que eso sea un apretón de manos; puede que le aplaudas sin que eso sea admiración. Y normalmente aplaudimos al más grande, pero con eso le decimos de alguna manera: “¿Me puede ascender?”. Hay un pez diabólico en el mar que saluda a todo lo que se cruza por su camino. Y el hombre coge a alguien de la mano - ¿por qué? Esos dedos diabólicos de la mano del hombre dicen mucho: por ejemplo, el meñique dice: “¿Me puedes dar dinero? Tengo que empezar un negocio, tengo perdidas de él, me han robado. ¿Me puedes ayudar?”; el anular: “¡Yo deseo una fama artística y conocimientos!”; el corazón: “¡Yo quiero derechos y privilegios!”; el índice: “¡Yo necesito respeto y admiración!”; el pulgar: “¡Yo quiero fuerza y competencia!”. Al que ha saludado, si puede y quiere, se lo dará. Y van dos, luego tres, en la sociedad y forman una camarilla, pero no encuentran lo que buscan. Y por fin vino Jesús y dijo: “Lo que vosotros buscáis – riqueza, Fuerza, Conocimientos, Bondad, Yo os lo puedo dar. No hay nadie de vosotros, que no haya dejado a su padre y a su madre para Mí, y que no haya aceptado cien veces la futura vida”*. He aquí el Hombre, Quien nos puede dar la mano, Quien nos puede dar riqueza, y Fuerza, y Conocimientos, y Bondad. Pero la gente dijo: “¡Fuera, crucifícale!”*, a lo cual Pilato les advierte: “Le perdéis”*. Jesús y hoy está delante de vosotros y yo os digo: “He aquí el Hombre, a Quien buscáis, el Hombre, que Él solo puede traer la paz en vuestros corazones, daros intelecto, daros salud, un estado social, ascenderos, enseñaros el camino, para que se aclare vuestra mente”. Pero vosotros en vuestra incertidumbre decís: “¡Enseñádnosle para que Le veamos!”. Os voy a dar una comparación. Por la noche se acerca un hombre con una vela pequeña y yo os digo: “He aquí el hombre que os trae luz”, pero vosotros veis la vela, no veis al hombre. ¿Cuándo le veréis a él? Cuando salga el Sol. Buscad solos esta Luz que lleva el Hombre – ella os ayudará a encontrar el Camino por el cual tenéis que ir. Así debéis entender la cuestión. Vamos a ver una, más clara comparación. Imaginaos que os adentro en un rico pero oscuro salón, y os digo: “Esa es una habitación con increíbles ornamentos, con enormes riquezas: allí en aquella esquina hay eso, en el otro – aquello, etc.”. “Puede, pero quien sabe, no veo nada” – protestáis. Si llevo una pequeña vela, entonces los objetos cercanos empiezan a tomar forma; si llevo una más, se hacen incluso más claros; cuando aumentan las velas, la habitación poco a poco empieza a iluminarse más y más; cuando encendéis la lámpara eléctrica los objetos se hacen claros, y cuando llegue la luz del día, se ve todo. El mundo es como esta habitación y cada uno de nosotros tiene que llevar una luz – tiene que llevar una vela. Y cuando entramos todos con nuestras velas y las ponemos juntas, aumentando la luz, vamos a ver mucho. Vuestros cerebros son velas. Yo no quiero a gente que lleven velas apagadas, sino que lleven velas encendidas, como en Viernes Santo. Cada uno de nosotros solo tiene que ser una vela encendida. Leal, amoroso, buen hombre es una vela encendida y un gran error es que un hombre sea una vela apagada. Preguntáis: “¿Qué debemos hacer?”. Debéis rezar uno por el otro, mandar buenos pensamientos hacia vuestros amigos, rezar por ellos, querer que sean benditos y Dios, cuando les bendiga a ellos, os bendiga a vosotros también. ¿Por qué debemos rezar? Durante el verano de 1899 en Novi Pazar hubo una gran sequía. Los turcos de treinta y nueve pueblos de los alrededores se reúnen y rezan por lluvia – y empieza a llover. Los búlgaros piensan: “Dios les manda lluvia a ellos, nos mandará a nosotros también”, pero no llueve en sus pueblos y su ganado se vuelve demacrado por el hambre. Cuando la gente reza, reza tú también – tú también tienes que dejar una solicitud; Dios no tendrá una columna grande para ti si no rezas. La oración es una gran fuerza y la gente contemporánea tiene que ser gente de oración – con ella prepararemos nuestra mente y nuestro corazón. Y no debemos rezar por nosotros, eso es egoísmo. No quiero ocuparme de la mente de la gente, mi deseo es ocuparme de sus corazones, porque todo lo malo se esconde en los corazones. Y solo Dios dice: “Hijo Mío, da tu corazón”*. Tenemos que empezar ahora una purificación, como para Pascuas – que abramos las ventanas y limpiemos los suelos. Todos gemimos bajo el mismo peso, en todas partes hay la misma desarmonía: hombre y mujer no pueden llegar a un acuerdo – separan la casa, separan el dinero, la mujer no está contenta que el hombre tenga el dinero. Si el hombre lo tiene o la mujer, es irrelevante – acordad quien será el cajero. Discuten los que quieren tener el primer lugar en casa – si el gallo o la gallina, cantará. ¿Qué de gallos y gallinas? Eso no tiene ninguna importancia en la vida; dije: otra cosa es importante. Jesús ha venido para trabajar. Y cuando la Luz viene, viene poco a poco, silenciosamente, sin hacer ruido. Él no vendrá como un trueno como algunos Lo esperan. Y eso puede ocurrir, pero allí no está Jesús. Cuando el Profeta Elías se fue al desierto y tuvo que ayunar y orar, y cuando llegaron tormentas y fuego, y Elías tapó sus ojos, Dios no estuvo en la tormenta y en el fuego, sino en la voz bajita, que estuvo hablando. Dios no está en vuestros sufrimientos, en vuestra fuerza o vuestros conocimientos. ¿Dónde está? En el Amor. Si amáis, Él está en vosotros; si no amáis, no. Y vosotros debéis amar – esa es la Ley. Nosotros no amamos y esperamos a que la gente nos ame – eso significa estar delante de la chimenea y esperar que otro nos traiga leña para calentarnos. Nosotros solos tenemos que tener esta leña que utilizaran los demás también. Nosotros, los que seguimos a Cristo, Quien nos ha dado suficientes fuerzas, tenemos por fin que dejarle entrar en nosotros. Ahora yo os dejo a este Hombre. ¿Le vais a aceptar o crucificar? ¿Le vais a dejar pasar o vais a decir “No Le queremos”? – esta es la cuestión que tenéis que resolver. Si decís: “Dejadle pasar, Él es nuestro Dios”, habéis resuelto la cuestión y vendrá la bendición. Y entonces las palabras de la Sagrada Escritura se cumplirán: “Mi Padre y Yo vendremos y haremos nuestra vivienda en vosotros”*. Entonces la Luz estará en nosotros y todos nos conciliaremos. 29 de Marzo de 1914, Sofía *Traducción literal de citas de la Biblia Ortodoxa publicada en 1885 en Viena (nota del traductor) Traducción: Milena Boyanova Edición: Marta Navas Peiró ---------------------------------------- Para cualquier consulta o duda puede contactar con la traductora en: milenaboyanovas@gmail.com
  2. Un fariseo y un publicano Conferencia del Maestro, dada en octubre 5 (estilo viejo), 1914 en Sofía "Dos hombres subieron al templo a orar, uno fariseo, el otro publicano." Luc 18:10 Quizá se pregunten qué hay de extraño en dos hombres, uno fariseo y el otro publicano entrando a un templo. De hecho, no hay nada de extraño para quienes comprenden las cosas, pero para quienes no las comprenden, todo es extraño. Para quienes comprenden, todo tiene un significado, pero para quienes no entienden, todo es contrasentido. Tomaré a estos dos hombres – un fariseo y un publicano – como el objeto de mi conferencia de hoy. Estos dos hombres son destacados representantes de una cultura muy antigua. Comparemos en paralelo las características distintivas para arrojar luz sobre su modo de vida y carácter espiritual. La palabra "fariseo" proviene de la palabra Hebrea "parash", que significa dividir. Existe una palabra también en Árabe "farsi" que proviene de la misma raíz y significa algo perfecto de forma; conocer un idioma "farsi", significa conocerlo muy bien. Jesús presenta en este capítulo dos tipos diferentes. Un talentoso artista familiarizado con la ciencia del hombre pintaría estos dos tipos con todas sus características distintivas, y esta pintura perfecta merecería ser colocada en cualquier casa como un ejemplo. ¿Cuáles son las características sobresalientes del fariseo y del publicano? No es suficiente sólo con decir, "él es un fariseo" o "él es un publicano", sino tenemos que conocer los rasgos exteriores de sus rostros, sus manos, su estructura corporal, la estructura de su cabeza. Después de eso, tenemos que alcanzar las particularidades de su almacén espiritual. Esta es la única manera de podemos aclarar la idea enclavada en el texto y utilizarla. Jesús fue un gran artista, Él ha dado dos características distintivas de esos dos caracteres y a través de ellas describiré al fariseo y al publicano. Sin embargo, dirán: "¿Cómo podrá usted describir a un hombre con sólo unas cuántas palabras que han sido dichas de él." – Esta es una ciencia. Puede definirse. Existen sabios que han tratado con anatomía comparada, han estudiado las estructuras de los animales. Si les dan la más pequeña parte de un animal antiguo, pueden describir su estatura, yuxtapondrán todos sus huesos, pondrán sus músculos y tendones, y por estos medios, reconstruirán una especie extinguida. Si le dan a un botánico experto sólo una hoja de una planta, él será capaz de describirles todo el árbol. Utilizando la misma regla, más o menos, trataré de describir al fariseo y al publicano y les mostraré cómo eran ellos. Sin embargo, me dirán: "¿Qué tienen en común esos dos, quienes vivieron hace dos mil de años?" – En el mundo viven dos tipos de gente – el publicano y el fariseo. De estos han salido muchos otros, pero ellos son los principales. Ustedes pueden pertenecer o a uno o al otro tipo – no importa si son un sacerdote o no lo son, si son un noble o no lo son, si son un científico o no lo son, si son un filósofo, hombre o mujer. Estos dos caracteres se entrelazan y sobresalen en las vidas de todos. Ellos serán para siempre los tipos sobresalientes de la historia humana. El arte de Jesús radica precisamente en el hecho de que Él con unas pocas palabras logró expresarlos y presentarlos tan claramente. La imagen exterior del fariseo es aceptable. Él es decente, robusto, delgado, alto con una estatura de 175-180 centímetros, más alta que el promedio. Manos y pies – más bien largos, pulgar – largo, simétrico – signo de desarrolladas opiniones, presencia de voluntad e inteligencia. El índice – igual al anular, indicando que cuando una idea nace en él, la desarrolla hasta sus límites. Su sistema digestivo está en orden, es sobrio en comer y beber, no tiene la debilidad de la glotonería, su gusto es exquisito. El talle – esbelto. En años, ha pasado los cuatro períodos y entró en el quinto, es decir, ya cumplió los 45 años. Los hombros – un poco redondos, el rostro – un poco alargado y en forma de pera, con un sistema nervioso desarrollado. La mandíbula inferior – correctamente formada, con barba – extendida y afilada – signo de una persona de mente ágil y sentido común; la boca – promedio, los labios – ni muy gruesos ni muy delgados. La comisura de los labios se sostiene un poco elevada, con una sonrisa de desdén, como diciendo: "la gente es muchedumbre" pero su desprecio interior nunca lo expresa. Los ojos – gris-ceniza. Las cejas – arqueadas, inclinadas un poco, como las ramas de un árbol viejo – una persona, que ha vivido largo tiempo y que tiene experiencia en la vida. La frente – bella, muy alta, en su base sobre la nariz protuberante, signo de una persona con fuerte personalidad, una mente observadora y práctica. Los huesos temporales – de desarrollo promedio. Los oídos – regulares y pegados a su cabeza, signo de orden material. Los cabellos de la barba – un poquito ralos y rojizos – un signo de impulsividad y persistencia. La cabeza – ovalada, la circunferencia sobre las orejas – 50-60 centímetros, de con elevado desarrollo y altos huesos parietales – un signo de una persona con elevados autodominio, autoestima, orgullo, exigencias y presunciones. Tiene sentido de la religión, pero está desarrollado unilateralmente; muestra caridad, pero sólo a sí mismo y aquellos cercanos a él. Un rostro – pálido, blanco, con una nariz tipo greco-romana. Es un hombre de gusto estético, pero sin poesía ni amor a la Naturaleza, lo elevado y lo ideal. Una persona con una fuerte fe, pero una fe sólo en su mente; con una gran esperanza, pero una esperanza basada en su fuerza. Tiene una religión, pero en esta religión respeta y adora sólo a sí mismo. Si entramos a su templo, no encontraremos en el lugar principal la imagen de Jesús Cristo, sino su propia imagen. En lugar de la Santísima Virgen, Juan el Bautista, y otros santos – colocados sus abuelos y ancestros, a quienes les quema incienso y les ofrenda una plegaria: "Es gloriosa y grande nuestra estirpe." Es un hombre inteligente, que acumula conocimientos de la vida, que está bien versado en Cábala judía y con principios de esa civilización. Si viviera en nuestros tiempos, pasaría por ser un gran escritor, filósofo, pintor, líder político, y guía espiritual. ¿Por qué Jesús sacó este tipo? ¿Qué hay de malo con su plegaria? En el fariseo se observa una filosofía que ya pasó su siglo – el hombre que vive sólo de su pasado, omitiendo el presente y el futuro; un hombre que está enamorado, como mozo o moza, de su propia imagen, que adondequiera que va, sólo esa ve. ¡Es asombroso cuando un hombre está enamorado de su propia imagen! Una vez observé a un escritor búlgaro. Estaba sentado en el lugar destacado, y había un espejo cerca de él. Fumó un cigarro, se volvió y se miró en el espejo, como si se estuviera diciendo: "Qué hermoso soy, estoy impresionando a la gente." De nuevo comenzó a fumar y posó frente al espejo. Si un día este espejo se destruyera, sería destruida su felicidad también. El fariseo se parece a este tipo, enamorado de sí mismo. Además, ven, cuando se vuelve a Dios, qué interesantes son sus palabras: "Señor, te doy gracias, que no soy como los otros hombres sino soy algo más." Sin embargo, su filosofía justamente en este punto está equivocada, porque Dios creó a todos los hombres. "No soy como los otros hombres." ¿Pero, qué eres? Tú no eres un ángel. Estás hecho de la misma pulpa y en tus venas corre la misma sangre. Desea mentir a sí mismo y a Dios. Esta es la primera mentira que él usa. Y el Señor le dice: "No estás diciendo la Verdad." La afirmación del fariseo es negativa: no se está comparando con los más elevados que él, con los ángeles, sino con los tipos inferiores, los criminales, que no es como ellos. Asumimos que yo me comparo con las bestias y que estoy diciendo: "Gracias te doy, Señor, que no soy como estos bueyes, burros, perros, lagartos, serpientes." ¿Qué clase de comparación puedo hacer con ellos? Este es un rasgo de debilidad que se encuentra en toda la gente. Años atrás existía en Bulgaria una/ cierta tendencia entre los alumnos del liceo y la universidad de investigar las vidas de los grandes escritores, por ejemplo Shakespeare, y tomar sus defectos, ya que no tenían sus rasgos positivos. "Espera, ¿los tengo también?" y cuando los encontraban en sí mismos decían: " Yo soy un genio como Shakespeare también." Investigaban el carácter de Séller y buscaban uno de sus rasgos excéntricos y, cuando lo encontraban en sí mismos, decían: "Yo soy como Séller también." Después de ver toda la fila de esta manera decían: "Somos célebres." Sí, son grandes, pero en sentido negativo, grande que tienen menos una moneda. Yo prefiero un hombre que tiene cero monedas, porque no tiene nada que tomar ni por lo menos nada que dar. El fariseo también hace comparaciones, y dice: "Te doy gracias, Señor, que no soy como el otro – un ladrón." El Señor, le dice: "¿Si te pongo en su lugar, qué serías?" Una vez un ángel miró desde el cielo a un hombre pecando, se volvió al Señor y Le dijo: "¿Cómo soportas a esta criatura inferior? Si yo fuera Tú, libraría la Tierra de él." Dios envió al ángel a la Tierra, le encarnó, y le puso en la misma situación, y el ángel pecó más del doble que el hombre juzgó. Por eso un hombre no debe juzgar a la gente por sus actos del lugar en el que estaba puesto porque en su lugar él también los haría. Ha venido conmigo mucha gente y han empezado así: "Nosotros no todos somos así de malos. Nosotros somos educados, porque provenimos de una estirpe célebre." No dudo de sus palabras, yo en mi alma profundamente creo lo que me dicen. Todos somos de excelentes familias, yo lo acepto. Sin embargo, sus antepasados y los míos no fueron tan nobles como ustedes y yo pensamos que lo fueron. Muchos de ellos fueron grandes tunantes, golfos, delincuentes, malhechores y últimos villanos. El testimonio que Dios escribió acerca de ellos ustedes y yo lo llevamos encima de nosotros. Las cosas del exterior pueden ser un tanto agradables, pero interiormente ellos no tienen un contenido relevante. Que nuestros antepasados y bisabuelos no fueron tan puros, como supongo, es mostrado por los malos rasgos que hemos heredado de ellos, que por lo menos un par de veces a diario mostramos. Si tu abuela y abuelo, tu padre y tu madre fueron puros y buenos como ángeles, ¿de dónde vienen esos rasgos y malas acciones en tu vida? Si en cierto líquido ponen un poco de amargo o de veneno, éste se notará y se mostrará. Se sabrá que en lo bueno existe mezclado algo malo. Gente con la filosofía de este fariseo podemos llamarla conservadora, del partido conservador, gente que tiene una elevada opinión de sí misma. No es malo para un hombre tener una elevada opinión de sí mismo, si ésta es correcta y carente de mezcla alguna de amargura. El verdadero conservador y regulador en la Naturaleza es el nitrógeno, que detiene cualquier incendio, sofoca cualquier tipo de vida. El nitrógeno es el más viejo, el mejor equilibrado elemento en la Naturaleza. Sin embargo, si la Naturaleza se hubiera quedado sólo con él, todo estaría muerto. No obstante, el mundo orgánico tiene mucho que agradecerle. El fariseo se dirige al Señor, no para que Le ayude a suavizar algunas rudezas de su carácter – ni mucho menos. Él sólo da las gracias que no es como los otros hombres – un blasfemo, un ladrón, asesino, adúltero. Exactamente como un escriba y filósofo, él debe detenerse sobre las causas que provocan la blasfemia, el robo, el asesinato y el adulterio. Cuando encontramos alguna gente que está por debajo de nosotros, de acuerdo a la enseñanza de Jesús no debemos condenarlos en nuestra alma, sino sacar la lección, encontrar las causas que los llevaron a esta baja situación, y si hay algo de ellos en nosotros, que lo desarraiguemos. Porque El que puso grandes leyes en la Vida, dice: "No juzguéis, para que no seáis juzgados." En estas palabras, hay un profundo sentido y quien las comprende descubre la gran ley de la bondad humana. Los zoólogos contemporáneos están estudiando a los animales y le dan al mundo muchas cosas valiosas, pero nadie ha examinado las causas profundas que las crearon. ¿Por qué, por ejemplo, algunos tienen cuernos, pero otros no? ¿Por qué algunos de ellos se arrastran, pero otros caminan en cuatro patas? ¿Por qué algunos comen carne, pero otros pastan hierba? ¿Por qué carecen de inteligencia humana? Para esto existen profundas causas fundamentales, que no son por casualidad, como alguien puede pensar. Cuando la gente comprenda estas profundas causas, alcanzarán esta razonable filosofía sobre la cual se construirá el futuro orden social – "el amanecer de una Nueva civilización." Toda la civilización contemporánea se basa en el punto de vista del fariseo. Ella es una civilización farisea. Esta civilización, donde la gente se distingue en la forma, apariencia, formulismo, nació en el pasado lejano en Egipto, India, Babilonia, China, Persia, Judea, Grecia, Roma. Ahora también está en Europa, vestida con un bello manto cristiano. No estoy diciendo que en sus principios haya algo malo, sino estoy diciendo que la forma siempre debe tener en sí misma cierto contenido. Fuera de esto la forma queda como simple cáscara en la que pueden vivir sólo los parásitos. Dicen: "Él tiene unos ojos maravillosos." ¿Y qué? – "Son maravillosos" ¿En qué consiste su maravilla? – "Pues, son brillantes, agradables." ¿En qué exactamente son agradables? La nariz de alguien es bonita, presentable. ¿En qué consiste esta belleza? – Su boca es bonita, correcta. ¿Con respecto a qué? Hay en la gente conceptos para ciertas cosas que no podemos expresar; justamente que en los ojos negros, o en los azules, o en los gris-ceniza, o en los verdes, o en los castaños hay ciertas fuerzas ocultas. Si te mira un hombre de ojos negros, producirá en ti cierto pensamiento, si te mira con ojos marrones – cierta emoción, etc. La gente con ojos azules es fría. Son como el cielo – despejado, pero frío. Esta gente no es para la Tierra. En ellos existe una fe, pero nacieron prematuramente. Puede que sean la gente que vendrá de ahora en adelante. Estoy hablando de aquellos ojos azules, que son una expresión del Cielo. La leyenda nos dice que Jesús tenía tales ojos. Dicen de alguien: "Su boca es bella como una rosa." ¿Qué es la boca? – Esta expresa el corazón humano – si un hombre es blando o duro de corazón. Muestra hasta dónde un hombre es apasionado y franco. En aquellos que tienen buen apetito, observarán que los labios son un poco gruesos. Es una ley fisiológica. Más sangre está corriendo, por eso son gruesos y rojos también. Cuando prueban una comida, dicen: "Ah, esto es agradable", y una sonrisa delicada, casi imperceptible brilla en su cara. Esta anuncia que en su alma existe esa disposición. Tomemos a un hombre con una nariz encantadora, ésta es signo de una inteligencia y mente humanas. Si la nariz es recta o curva, si es de tipo romano o griego – en ello existe un profundo significado. La apariencia exterior del rostro no carece de sentido; además, porque revela igualmente la vida exterior de la persona. Si profundizamos en un rostro humano y vemos que carece de simetría, que una de sus cejas no es como la otra, que una es más desarrollada, la otra – más saliente, esto muestra que tiene en él algún desequilibrio. Cuando sobreponen una línea recta, verán si su nariz está en su lugar. La nariz es un barómetro, un calorímetro, que muestra en qué condición está su mente. Cuando unos maquinistas manejan un tren, existe un instrumento que muestra la presión atmosférica en la caldera y de acuerdo a lo que muestre le ponen más carbón para incrementar la presión o, si es demasiada, la disminuyen. ¿Se han detenido alguna vez para hacer el esfuerzo como los mecánicos, a ver cuál es el estado de su vapor – de su corazón? Dios les puso para esto la nariz. Vayan al espejo, pregunten a su mente y esta les dirá en qué estado se encuentra el corazón. Cuando se ven a los ojos, verán cuál es el estado de su alma. Lo único que nunca miente y que no pueden engañarnos son los ojos. Por eso, cuando un hombre alguna vez quiere mentir, parpadea o pone su mano sobre sus ojos. Un niño es conciente de que su madre al verlo sabrá que miente, por eso pone sus manos delante de los ojos. Cuando el fariseo rezó, Jesús lo estaba viendo y le decía: "Tu alma está turbada, tus antepasados no vivieron la vida pura que tú te imaginas. Tú crees que no eres como los otros hombres, pero en el pasado fuiste como ellos, e incluso ahora no estás muy alejado de su nivel." No importa cómo, interpretemos este hecho, tanto acorde con la enseñanza de los filósofos hindúes de la reencarnación o, de acuerdo a la enseñanza de los sabios egipcios de la trasmigración, o de acuerdo a la enseñanza de los cabalistas y los ocultistas de la emanación (expiración) y perfeccionamiento del espíritu, o de acuerdo a la enseñanza actual de la herencia – no importa. Estas enseñanzas y teorías son sólo ayudas para que nos aclaremos algunas cosas mejor, para que los fenómenos de la vida humana sean más claros y entendidos. Sin embargo, el principio fundamental, que radica en la base de todas las cosas, es siempre el mismo, no importa de qué manera expliquemos e interpretemos sus hechos. La gran ley de causas y efectos, de acciones y consecuencias, nunca miente, siempre habla con la Verdad Absoluta. Si eres bueno, está escrito en el libro de la Vida que eres bueno; si eres malo, está escrito que eres malo. Si estás diciendo la Verdad, está escrito en el libro de la Vida que estás diciendo la Verdad; si mientes, está escrito que mientes. Si ayudas a tus prójimos, te sacrificas a ti mismo por tu pueblo, trabajas por el bienestar de la humanidad, sirves a Dios por Amor, esto está escrito en el libro de la Vida. Si abusas de tus prójimos, traicionas a tu pueblo, impides la evolución de la humanidad, eres infiel a Dios, está escrito en el mismo libro. Él escribe implacablemente sus evidencias de los actos humanos: en la frente, en la nariz, en la boca, en el rostro, en la cabeza, en las manos, en los dedos y en todas las demás partes del cuerpo humano – cada hueso es testimonio a favor o en contra nuestra. Esta historia de la vida humana nosotros leemos cada día. En sus páginas anteriores es anotada las vidas de todos nuestros antepasados: para algunos de ellos está escrito que fueron terribles delincuentes, ladrones y atracadores. Cuando abrimos sus páginas y seguimos una línea de la cual vienen Abraham, Isaac, Jacob, David, Salomón y muchos otros, encontramos allí sus acciones completamente anotadas. De Abraham conocemos que era un hombre justo, muy inteligente, con un gran corazón, con una gran fe, de espíritu elevado, conocedor con profunda sabiduría de los mandamientos de Dios para un gran futuro de la humanidad. De Jacob conocemos que al principio, era un hombre hipócrita, astuto, egoísta, que con mentiras y fraudes consiguió privar a su hermano de la primogenitura. Apenas cuando tenía 33 años hubo un cambio en él, después de que le sirvió a su tío Laban cuarenta años por sus dos hijas. Sólo hasta entonces hubo un cambio para mejorar. Conocemos a David como un hombre valiente, decidido, con una excelente mente natural y poética, pero tenía una debilidad específica por las mujeres bellas. Mediante fraude tomó a la mujer de Uriah, y a partir de ese día, comenzaron sus pruebas. El valiente profeta Nathán tampoco vaciló en condenarle directo en su cara y en mostrarle las malas consecuencias que esta ley escribiría de él en su libro para las generaciones posteriores. De Salomón está dicho que tenía una excelente mente filosófica, con un buen, pero corrompido corazón, con excesivamente fuertes sentimientos y pasiones, gran vanidad y voluntad débil, epicúreo de primera clase en el comer y beber, y en el placer con las mujeres. Jesús sabía esto. Sabía cómo habían vivido los de su estirpe también, y cuando la gente le dijo: "Bondadoso Maestro", se opuso: "¿Por qué Me llaman bondadoso? Bondadoso es sólo uno – Dios." Quería decir: "La familia de la que Yo nací no es tan noble como ustedes piensan. Porque Dios tiene otra medida, que ustedes han perdido. Él exige pureza absoluta en cada relación. La mayoría de esta familia no vive de una forma agradable al Dios verdadero, cuya voluntad Yo estoy cumpliendo." Por eso se volteó con el fariseo y le dijo: "Mientes, a ti mismo, a la gente, y a Dios. Muchos de tus antepasados cometieron crímenes, y por eso tú no tienes derecho de decir: "Yo no soy como estos." Y porque no hay humildad en tu alma, tu plegaria no puede ser aceptada y tú no puedes ser absuelto. Ustedes, los fariseos, han distorsionado la Ley de Dios poniendo hipocresía por encima de ella como una cubierta. Dejen de mostrarse como no son, porque Dios no es un hombre que pueda engañarse con su apariencia exterior. Él mira en su corazón y de acuerdo con él les juzga." Ahora vayamos con el otro tipo – un publicano. Tienen a un hombre de estatura mediana, de aspecto algo rollizo, piernas – algo cortas, manos – gruesas, dedos – también algo gruesos y afilados, rostro – ovalado, sistema digestivo – extraordinariamente desarrollado, le encanta comer y beber en exceso. "Un largo camino aguarda por delante, yo debo tener comida", así filosofa él y por eso se hizo recaudador. Pedirá de aquí, tomará de allá y robará – llena su bolsa. "Tú haces lo que yo; perdóname, puedes considerarlo como un robo, pero lo necesito. Si no quieres dármelo, lo tomaré a la fuerza, o lo robaré." Como dije, el publicano tiene una cara redonda, cejas – gruesas, barba – ancha de abajo – lo que emprende lo hace exitosamente. Está entre los 40-45 años de edad. Barba – con cabellos negros poblados; bigote – también, signo de gran pasión; una nariz – desarrollada, algo corta, gruesa, ancha en sus extremos, signo de un buen sistema respiratorio. Un hombre de sentimientos, impulsivo como un niño, siempre puede expresar su alegría; cuando se toma medio kilogramo de vino, puede saltar y alegrarse; cuando está sobrio, empieza a llorar porque su mujer está enferma. Las sienes – fuertemente desarrolladas; los oídos – algo grandes, casi como los de Tolstoi, como una persona que roba, toma, pero que también da – "Mi padre y mi madre robaron; vamos yo daré, beneficiaré, ojalá Dios nos perdone los pecados." Tiene ojos marrones – signo de una suavidad natural y bondad, que esperan sólo su tiempo para que se manifiesten. Una cabeza – correctamente desarrollada, como la cabeza de Sócrates. Tiene desarrollados perfectamente los sentimientos familiares y sociales, un fuerte sentimiento religioso, un compasivo sentimiento de caridad, correcta comprensión de la Vida, una mente excelente, desprovisto de sofismas, una fuertemente desarrollada conciencia, que le muestra los errores, y él no siente vergüenza confesarlos ante Dios, a la gente y a sí mismo. No tiene una opinión petulante de su nobleza. Tiene una religión, pero en ella puso la imagen de un Dios Bueno, no su imagen. Siempre cree que este Buen Señor le guiará hacia la luz. Tiene más fe en Él que en sí mismo. Tiene una filosofía correcta: no se compara con los inferiores a él los ladrones y villanos, pero dice: "Dios, cuando Te veo, a los ángeles, a los santos, ¿qué soy yo? Debería elevarme, debería ser como Tú. Soy un pecador; antepasados, bisabuelos y yo no nos hemos vuelto hombres; como, bebo, soy como un cerdo; perdóname que no puedo usar los bienes que me has dado." Y, ¿qué dice Jesús? – El hombre que toma conciencia de sus errores tiene un elevado ideal; algún día él superará al fariseo. ¿Cómo es posible esto? – La gente rica cuenta con sus rentas o ingresos, nada trabajan, sino que sólo discuten la política, la vida social. Otros, que se levantan temprano por la mañana, trabajan diez horas al día, tienen fracaso tras fracaso en sus vidas, pero perseveran y años después adquieren conocimientos y llegan a ser gente destacada. Ahora, entre ustedes, me perdonarán, existen ambos tipos. Pero porque Jesús da los dos opuestos polos, yo les digo – tomen lo bueno de uno y de otro, y creen el carácter noble del fariseo y del publicano simultáneamente. Creen el tercer tipo de cristiano, un Nuevo hombre. Este es mi pensamiento. Dicen: "¿Tan pecador soy en mi vida, cómo puedo ser fariseo? Me ofendes." – Les diré una verdad. Cuando llega la infelicidad a la vida, dicen: "¿Por qué, Dios, esta infelicidad? Existen otros más pecadores que yo." Entonces ¿no están en el lugar del fariseo – un hombre que discute con Dios? El Señor les dirá: "Tú eres muy piadoso, pero ¿sabes cuántos crímenes cometieron tus antepasados, con los cuales te asociaste en cierta época? He aquí tienes un pagaré, firmado hace tantos años, debes pagarlo." – "Pero yo no me acuerdo." – "Eso no significa nada, en Mi libro está registrado. Este no miente." Cuando la infelicidad llega a ustedes; agradezcan: "esto es poco." Entonces estarán en el lugar del publicano. Y Jesús les dirá: "Ustedes irán a la casa del Padre." Ustedes algunas veces condenan a los fariseos: "Ellos son gente insincera." Pero ¿saben que ustedes, quienes condenan a los fariseos, son los contemporáneos fariseos? Saquen la moraleja por si mismos del carácter de este fariseo – no tengan sus malos rasgos, o si los tienen, desenraícelos, para que no recorran el camino de la vida negativa. No necesitan de lo que tuvieron su abuelo, su abuela, su padre, su madre. Saben el relato de los gansos que alguien llevaba a la ciudad. Los gansos dijeron al viajero: – ¡Qué vergüenza de este señor! ¡Nos trae como una bandada! No sabe que nuestros antepasados liberaron en cierta época a Roma. – Pero ¿ ustedes qué hacían? – dijo el viajero. – Nada. – Entonces, ustedes son dignos de ser hervidos en una cacerola. Sus abuelos, sus padres fueron de elevada posición, hombres nobles, pero ¿quienes son ustedes? No tienes un carácter noble; adquiérelo. Tu abuelo, tu padre pudieron dejarte cierto capital, pero tú puedes arruinarlo, perderlo. Desde el punto de vista religioso, hay fariseos religiosos: "soy de la iglesia ortodoxa; yo soy de la iglesia evangélica, yo soy de la iglesia católica, yo soy un libre pensador." – Me alegra que seas ortodoxo, evangélico, católico o libre pensador, pero ¿tienes los nobles rasgos de Jesús? – "No los tengo". – No eres ni ortodoxo, ni evangélico, no eres nadie. Adquiérelos para ser semejante. – "Pero, yo soy un libre pensador." – ¡Tienes los nobles rasgos de los libre pensadores honrados? Por la palabra "libre pensador", entiendo una persona que es amigo de la Verdad. Si no lo eres, tú eres un mentiroso de primera. Frecuentemente la gente dice: "Tú eres un gran hombre." La gente en la sociedad de contemporánea se reúne de a tres o cuatro en algún lugar y comienza a jactarse de su nobleza, de distinciones: "Hemos leído tu composición y la disfrutamos." Cuando se va, comienzan: "Es un tonto de primera." Cuando se va el segundo, comienzan lo mismo de él. Se va el tercero, y tal cual. Cuando queda uno, él, obviamente, no dirá nada malo de sí mismo. No se engañen con lo que dice la gente, porque pueden decir muchas cosas desagradables de ustedes. Nadie dice la verdad. Sus enemigos les dirán: "Eres un villano, un mentiroso, un granuja." Ellos dicen mejor la verdad que quien los adula: "Tú eres noble." Puedes ser bueno, pero no tanto; no pienses que eres excelente. Alguna vez caminas erguido, gesticulando con manos y bastón como si acabaras de resolver cierto gran problema de Arquímedes, crees que como tú no existe otra persona. Si eres un publicano, te dices: "Yo dominaré al mundo." Jesús dice: "Escucha, hace años tus antepasados y bisabuelos dominaron y Me acuerdo, que allí, en Mi libreta está escrito que cometieron crímenes; puedes entrar tú también en este camino, no te equivoques a ti mismo." Por esto, en cualquier situación en la que se encuentren, debemos tener como ideal al único Dios, al Señor. En este mundo encontraremos muchas cosas amargas. Podemos encontrar a un amigo nuestro que nos ama y nos dirá algunas cosas que son verdaderas. No digo que debemos sospechar que todos son mentirosos, no. Pero si cien gentes los elogian, sólo tres de ellos pueden decirles la verdad. Otros les dirán la verdad o muy bruscamente, o en forma de halago – dos extremos. La verdad no se está aquí, sino a medio camino: tomar los rasgos buenos del fariseo – su mente excelente, su comprensión y el orden y del publicano – su caridad, profunda religiosidad, conciencia interior para reconocer sus errores y procurar corregir su vida. En las familias también el publicano y el fariseo se encuentran: el hombre – un fariseo, la mujer – una publicana. El hombre – una persona de elevado linaje, rico, delgado, guapo, un "hombre noble", como le denominan; y la mujer – de familia sencilla, su padre y abuelo – gente no estudiosa, simplones. Él, cuando la mira, dice: "¿Sabes de dónde te saqué?" y ella se agacha. Nada puede hacer, se agachará y cocinará. Con cualquier dedo que mueva el fariseo indicándole que no cocinó bien, la hará llorar y obedecerle: "No quiero una mujer simplona, mal educada. No quiero semejante publicana en mi casa." En otro lugar, la mujer es una farisea y el hombre un publicano. Ella viene de familia rica, su padre elevó a su marido, quien fue su aprendiz. "No sabes con qué buena voluntad te he tomado. No sabes cómo vestirte, cómo ponerte la corbata, no sabes cómo sonarte." Son pésimos en formalidades estos fariseos cuando comienzan a hablar. Ahora, ambos – como el uno tanto el otro – necesitan corregir sus vidas. Jesús, cuando dice que el publicano está más justificado que el fariseo, quiere decir que incluso un publicano no está totalmente en lo cierto, pero que en sus pensamientos de la Vida, del orden Divino, tiene mejor comprensión que el fariseo. Él quiere decir que un día este publicano tendrá una posición más elevada que el fariseo. Si ustedes no quieren ser humildes, Dios les humillará, porque Él humilla a los orgullosos y eleva los mansos. Orgullo y humildad son sinónimos de estos dos, el fariseo y el publicano. Ustedes no saben qué puede sucederles en el futuro. Todos sus rasgos nobles y todos sus antepasados y bisabuelos no pueden salvarlos. Hace años en Inglaterra, creo que en Londres, uno de los ingleses más ricos y destacados fue a sus sótanos para ver sus tesoros y por casualidad cerró la puerta detrás de él, dejando la llave afuera. Después que recorrió todas sus riquezas y las disfrutó, quiso salir, pero se vio encerrado. Estuvo durante un día, dos, tres. A su alrededor – oro, grandes riquezas, pero no podía ni salir ni llamar. Por fin, tuvo que entregar su alma en este lugar dejando este mensaje: "Si hubiera habido alguien que me diese un mendrugo de pan, le hubiera dado la mitad de mi riqueza." Si algún día sucede que están encerrados, como este rico en los sótanos de sus nobles antepasados y bisabuelos, un mendrugo de pan los pudiera salvar. Por eso Jesús dice: "El pan puede salvarlos, mas no las cosas por las cuales están luchando." ¿Y saben que mucha gente muere así – encerrados en sí mismos? Gente desesperada se suicida. Y, ¿quiénes se suicidan? – Los publicanos no se suicidan, sino los fariseos. Los poetas, artistas y gobernantes políticos dicen: "El mundo no puede valorarnos, no puede valorar nuestra composiciones, trabajos, pinturas" y se suicidan. Siempre estos fariseos, con ideas nobles, con rostros correctos y barbas rojas, en general, se suicidan. Los fariseos en Bulgaria no tiene barbas rojas. Les estoy hablando de los fariseos israelitas, los estoy describiendo a ellos. Les describiré a los nuestros de otra manera. Incluso los búlgaros se parecen a ellos, pero son diferentes en algo. Pero debido a que mi conferencia no es sobre los búlgaros, sino acerca de los fariseos israelitas, hagan conclusiones de los búlgaros y busquen estos tipos. ¿Cómo los buscarán? – Mi conferencia es para que apliquen esto prácticamente en su vida. La gente contemporánea predica que para que un hombre triunfe, debe tener voluntad. La voluntad puede manifestarse de tres maneras: la voluntad puede ser primero, arbitrariedad. Segundo, la voluntad que toma en cuenta sólo nuestros intereses, los intereses de nuestro pueblo. Tercero, la voluntad que toma en cuenta los intereses de nuestra sociedad, también del pueblo, del hombre y de Dios. Esta última voluntad, incluye en sí misma toda obligación que tienen para con este mundo, tal voluntad ante la cual no existe fuerza alguna que pueda desviarnos de nuestro deber, es una buena voluntad. Una voluntad para trabajar para la gloria de Dios y de la humanidad, de su pueblo, de su hogar y para el progreso de su carácter – esta es voluntad. Algunos dicen: "Tú debes tener una mente noble." Una mente que comprende su actitud para con Dios, una mente que está ocupada aplicando en la Vida los pensamientos sublimes – es una mente noble. Tienen todos los gérmenes para esto. – "Pero mi nariz no es como quisiera." – Se desarrollará. Vean los pajaritos en los nidos que aún no tienen plumaje, cómo esperan por su madre, y cuando ella aparece abren la boca, pidiendo "churrrrk" y la madre pone dentro de sus bocas un gusanito. Y veinte veces al día piden "churrrk" y de nuevo abren las bocas. Cuanto más estos pajaritos piden "churrrk" tantos más gusanitos caen en sus bocas. Y luego las alitas comienzan a crecer y al final, vuelan. La misma ley deben seguir ustedes: abrir sus bocas – para rezar. Si no las abren, son unos fariseos, y Jesús les dirá: "El mundo no es para ustedes, el Reino de Dios no es para ustedes, el futuro no es para ustedes." Esto quiere decir Jesús. Hay gente que no le gusta abrir sus bocas, sólo guardan silencio. Comprendo que guarden silencio, pero ¿cuándo? – Cuando estás enojado, cuando quieres insultar a la persona, cuando envidias. Pero, cuando estás alegre, cuando debes decir una palabra de consuelo, abre tu boca y dila. ¿Abren su boca cuando educan a los niños? He aquí la pregunta que está ante a ustedes. Ustedes educan a sus hijos como fariseos: no tocar las vasijas, no ensuciarse, ni siquiera mojar sus manos – la madre se las lavará, el padre les comparará zapatos nuevos, relojes, cadenitas. El padre debe ser esclavo del fariseo. Cuando el padre regresa el anochecer, se enfurruñan: "¡Pronto, queremos esto, queremos aquello!", y él se agacha. ¿Por qué dice Jesús: "ay de ustedes escribas y fariseos"? En casas, con nuestros hijos, y en las iglesias, dondequiera, mostramos estos rasgos de los fariseos y nos asombramos por qué el Reino de Dios no está llegando. Encima de todo eso, reprochamos: "Mundo malo, sociedad mala, los sacerdotes son tal y tal, los maestros son malos, los legisladores son malos", pero los que reprochan – unos santos... Y tú eres también, como los que reprochan. Deténte y deja esas cosas, porque tu madre está contigo. Tan pronto como digas: "Churrrk", recibirás comida. Estas cosas pueden parecer graciosas, pero son grandes verdades. Son cosas pequeñas, pero sacar la moraleja del ejemplo. Comparados con la vida Celestial, nosotros somos indigentes, y Dios constantemente nos envía a la Madre con estos gusanitos. Agradece a tu Madre, porque te trae comida. ¡Cuántos lugares ha recorrido antes de encontrar un gusanito! ¿Cómo podemos agradecerle a Dios, cada día piensa en nosotros y nos provee con comida? – Cada mañana digamos nosotros también: "Churrrk", recémosLe. ¿Saben qué significa eso? – Ello tiene un profundo significado. ¿Qué hay en un "churrrk"? – Si lo supieran, sabrían las palabras con las que el Cielo habla. Muy corta palabra, pero llena de contenido. Y ahora, ustedes están en el templo. Jesús se vuelve hacia ustedes y les pregunta: "¿Cómo rezan, como este fariseo o como el publicano? ¿Cómo saldrán al mundo y comenzarán el trabajo – como el fariseo o como el publicano? Ustedes también son del mismo barro. Pero Jesús quiere decirnos que no seamos fariseos. Mi cabeza está por explotar con estos fariseos. Si existe algo preocupante en el mundo, son estos fariseos. – "Pero alguien tiene tales rasgos." – Lo sé, ¿qué hacer? Esperaré a limpiarme a mi mismo, y luego a la gente. Esperaré a limpiarme mis piojos y luego los de los demás. De otra manera, si voy con alguien que tiene menos que mi, los agarrará de mi. – "Pero debemos educarle." – Esperaré a primero educarme a mi mismo. – "Pero debemos predicar." – Si comienzo a predicar prematuramente, engañaría a la gente. – "Sal y diga esto y aquello." – ¿Qué diré? ¿Mentiré a la gente? Cuando salgas debes decir la gran Verdad tanto con palabras como con tu vida. Esto infiere Jesús. Cuando comencemos a aprender, debemos trabajar simultáneamente con palabras y con nuestra vida. Me encantan esos profesores modernos que, cuando enseñan una clase (física o química), en seguida comienzan con los experimentos: el oxígeno se produce así, aquello se hace asá. Cuando entras al taller de carpintería, el maestro relaciona la teoría con la práctica. Si entras a una sastrería, es igual. Jesús dice a los cristianos: "Entren y tomen su patrón y tijeras." Algunos deben comenzar con una aguja y luego con tijeras. ¿Qué son estas tijeras? – Son su lengua. Cuando comienzan a cortar y coser, mejores tijeras que su lengua no hay. Cuando comienzan a cortar a diestra y siniestra sin pensar, sus tijeras no están en el lugar adecuado. – "¿No debemos hablar?"– Deben, pero en el lugar adecuado. Porque si no hablan en el lugar adecuado, cortan sin pensar – la tela se desperdiciará. No digo todo esto para desanimarlos. No quiero decirles que nacieron fariseos, pero sí que tienen la disposición de un fariseo. Todos la tienen. Y es bueno tenerla hasta cierto grado. Pero cuando comienzan a decir: "Dios, Te doy gracias de que no soy como los otros." el fariseo está vivo en el interior de ustedes y es difícil que se libren de él. Él vive en la nuca, en la mollera, en los oídos, en la cabeza, en la nariz, en la parte interior de sus ojos. ¿Dónde encontrarán a este fariseo? – En todos sus rasgos y manifestaciones. Así que, ahora Jesús nos pregunta cuál es la manera más correcta en que podemos hacer llegar nuestra plegaria a Dios. Él comprende esta plegaria en un sentido general, a favor de la vida social. Algunos creen que una plegaria de verdad sólo puede ofrecerse en una iglesia. Vean el rezo que ofrecen en la iglesia. ¿Tiene cierta relación con la vida familiar, puede ayudarles? También deben encontrar esta iglesia dónde esté. El profesor primero enseña a los alumnos ciertos elementos, y les deja que resuelvan solos el problema, encontrar relaciones en cierta ley. En algún lugar de las Epístolas, dice: "Ustedes sois el templo de Dios." Si nosotros somos templos de Dios, cuándo entremos a nuestra morada interior ante Dios, ¿cómo debemos entrar? Si entramos como el fariseo, Jesús nos dirá: "No han alcanzado su meta." Si entramos como el publicano y reconocemos nuestros errores, prometemos que los enmendaremos, tendremos éxito y escucharemos la respuesta de Jesús: "Estás justificado, tienes futuro." Si el profesor encuentra en el cuaderno muchos errores, el alumno no debe decir: "¡Qué mezquino – sólo tres errores!" Él puede mancharlo, tachar cuatro cinco palabras, y el alumno dirá: "Arruinó mi cuaderno." Sí, pero si quieres ser perfecto, debes agradecerle por poner atención en estos errores, porque los tres errores pueden hacerse más. ¡Corrígelos; no les dejes! Porque un error es como un piojo. Si le dejas, en una semana uno puede hacerse mil. Es suficiente un error para enviar a un hombre al poste de la flagelación. Es suficiente, de acuerdo con la misma ley, que una virtud se eleve al Cielo y se ubiquen entre los ángeles. Den las condiciones y si una acción está incorrecta, les hará descender; si es virtuosa, les elevará. Por tanto, estén atentos a una virtud como a un error. Si en un hombre que ha llevado una vida depravada queda sólo una virtud, es la cuerda puesta en el encrespado mar de la Vida, que, si la agarra, puede conducirlo a tierra. Por tanto, el último error, que puede quedarse, es muy malo, para destruir a un hombre así como la última virtud es muy poderosa para salvar a un hombre. Estas son las que pueden cambiar nuestra vida. Es una ley. Por esto Jesús dice: "No seáis negligentes." En el fariseo había más rasgos nobles que en el publicano. Él estaba en muchos aspectos más elevado, pero tenía un error final – el orgullo, que pudo arrastrarlo hacia al infierno. El publicano fue un gran pecador, pero tuvo la virtud final – la humildad – y él dijo: "Yo trabajaré por mi salvación." Por eso Dios le dio Su bendición, porque tuvo la esperanza de que se corregirá en el futuro. Les pregunto, ¿esta mañana dónde están – en su último error o en su última virtud? Si están en el último error, lo siento por ustedes: cuídense, están en un lugar muy peligroso en la Vida. Si están en su última virtud, están en lugar seguro y los felicito: están en roca sólida. Manténganse en esta última virtud y Jesús caminará con ustedes. Equipo de traducción al español: Zornitza Gáneva - Bulgaria José de Jesús Saavedra Aceves - México Todos los participantes en los equipos de traducción trabajan voluntaria y gratuitamente. Agradeceremos cualquier tipo de ayuda, especialmente en la edición, publicación y distribución de las traducciones. Para mayor información, por favor, contáctanos: wb_translation_team@mail.bg
  3. EL GRANO DE TRIGO Conferencia por el Maestro Beinsá Dunó, Dada en Marzo 23 (estilo viejo), 1914, en Sofía "En verdad, os digo, a menos que un grano de trigo caiga en la tierra y muera, permanecerá solo; pero si muere, producirá muchos granos." Jn 12:24 El grano de trigo es un emblema del alma humana. Representa una gran historia en el desarrollo de la Naturaleza. Si pudieran desdoblar la hoja del grano de trigo, seguir su historia, comprenderían completamente la historia del alma humana. Así como el grano de trigo cae dentro de la tierra y muere, así como brota, crece y produce semilla, lo mismo pasa también con el alma humana. Probablemente, ante ustedes el grano de trigo representa algo muy simple, algo sin valor, – un dieciséis milésimo de kilogramo. ¿Cuánto bajarían su precio cuando un kilogramo cuesta sólo un lev. Sin embargo, el grano de trigo contiene una fuerza, un potencial, un espíritu de auto sacrificio, por medio del cual se nutre a sí mismo y a otros. Y cuando ustedes se sientan a la mesa, no piensan en absoluto sobre el grano de trigo, no saben qué alegría les trae a ustedes, qué pensamientos trae. Ustedes no saben su origen. La gente no lo valora, las gallinas – tampoco, nadie lo aprecia. Pero es un gran misterio en el mundo. Ahora, ¿qué yace en este grano de trigo? El es un emblema de la Vida. Si tomamos la letra búlgara ? (j), que es con la que empieza la palabra trigo en búlgaro, esta corresponde absolutamente con el grano de trigo: debajo piernas, raíces, arriba – dos ramitas. Cuando lo sembramos, nos muestra la dirección en que debemos esforzarnos. El grano de trigo nos dice que debemos esforzarnos hacia el Uno, de Quien hemos salido – hacia Dios; que para esforzarnos hacia Dios, debemos ramificarnos, hacer ramitas, florecer, dar comida para el mundo, es decir "ayudar y sacrificarse para sus prójimos como Yo lo hago." Por eso Cristo dice en otro lugar: "Yo soy el pan vivo, Que bajó de los Cielos." Y, ¿de qué esta hecho el pan? – De grano de trigo. La gente actual dice que su vida es infeliz, todos están descontentos – reyes, y príncipes también. Empezando del más elevado hasta el más bajo, siempre quieren algo y cuando les es dado, de nuevo están descontentos y de nuevo quieren. Y pregúntenles por qué están descontentos. Buscan algo más. Pero, volvamos a la historia del grano de trigo. Sembrándolo en la tierra, ¿qué dirían ustedes si estuvieran en su lugar? Dirían: "¡Es el fin, nuestra vida se acabó, se hechó a perder!" En el grano de trigo se encuentra más fe que en nosotros. Enterrado en el suelo éste se pudre, pero inmediatamente comprende el idioma del Sol y cuando los primeros sus rayos aparecen, y se dice: "No voy a morir, resucitaré y daré fruto a otros." Y en él comienza a crecer la energía y empieza a esforzarse hacia el Sol. Madura, florece. Pero la gente no lo deja: toman una hoz y lo cortan. Sus sufrimientos no terminan aquí: después que lo han segado, lo atan en gavillas, pinchado por bieldos y lo arrojan al carro, lo traen a la era y lo ponen uno sobre el otro en pilas tan grandes como montañas. Después pisan encima de él con caballos y trillos. ¿Qué pensarían si ustedes estuvieran en su lugar? A través del mismo proceso pasa la vida humana. Preguntarán: "¿Por qué debemos pasar a través de todo este proceso?" El hombre debe sacar una moraleja de este ejemplo del grano de trigo. Pasan la trilladora y los cascos de los caballos han trillado el grano de trigo, lo toman y lo ponen en el granero. Pero sus sufrimientos no terminan aquí: lo ciernen, los malos granos caen debajo, los buenos quedan arriba, lo ponen en sacos y son llevados al molino, bajo aquellos dos pesadas piedras – de moler y las aplanan completamente. Si ustedes estuvieran en lugar del grano de trigo, ¿qué dirían? – "¡Qué vida, qué mundo ha creado Dios!" Pero el grano de trigo tiene mucha paciencia. Dice: "ustedes habrán de ver cuál es mi historia." Lo toman del molino como harina, lo llevan a casa, pero todavía no lo dejan en paz. La esposa allana su cedazo, lo cierne, desecha algunos, pone otros en la amasadera, le pone levadura y lo amasa. Si ustedes estuvieran en lugar del grano de trigo, dirían: "Se acabaron nuestros sufrimientos." ¡No! Cuando la masa fermenta, va al horno y cuando lo sacan de ahí, vemos esas ricas barras de pan redondo. Si ustedes estuvieran en lugar del grano de trigo, dirían: "¡Nuestros sufrimientos por fin se acabaron!" Pero en poco tiempo empiezan a cortar esas ricas barras y a comérselas. De esta manera el grano de trigo entra en el estómago, formando nutrimentos, los cuales entran en nuestra mente, y ¿qué pasa? Grandes pensamientos se forman en nuestra mente y nuevos deseos en nuestro corazón. El grano de trigo lleva las vestiduras que arropan nuestros sentimientos. Este fluye en la pluma de escritores y poetas, fluye en el arco del violinista. Esto es lo que el grano de trigo da. Y si este grano no pasó a través de este proceso de desarrollo, nunca veríamos estas cosas bellas en la Naturaleza. ¿Por qué? Porque el grano de trigo nos da fuerza para mirar y ver. Esto es por lo que Cristo dijo: "Yo soy el pan vivo." Y para estar vivo, el hombre necesita estar en comunión con su medio ambiente, integrarse en él, ayudando a otros y siendo ayudado por ellos. Así como el grano de trigo pasó a través de este proceso, de la misma manera debemos sacrificarnos. Y el sacrificio no es tan pesado. Ahora volvamos a la historia de la vida de Cristo, a la historia de la nación judía. ¿Cómo explicarían esta contradicción: una nación ha estado esperando durante miles de años por su Salvador, por la llegada de su Rey y que le libere, y al tiempo en que Él aparece, exactamente los sumos sacerdotes judíos y príncipes se vuelven en contra de Él? Ustedes dirán, que si Cristo viniera actualmente, actuarían mejor. Lo dudo. Y les presentaré un hecho: vean cómo un marido se porta con su esposa y al contrario y así sabrán cómo se portarían ustedes con Cristo. Cuando la Verdad aparezca en el mundo, no estará vestida de fiesta, sino en el más sencillo ropaje. Esto es por lo que Cristo apareció entre la nación judía en esta forma sencilla. Esta es la razón por la que la gente no puede comprender la Verdad. Tales son las leyes de este mundo. Pero también hay otra ley en el mundo, que se manifiesta a la luz del Sol, cuando el Sol comienza a brillar en todas las semillas y seres de la Tierra. Esta luz, que produce alegría y felicidad en el hombre, produce odio y resentimiento en otros. ¡La luz que a unos lleva contento hace a otros feroces! La luz y el calor hacen a un lobo pensar dónde puede buscar ovejas para comerlas. La misma luz y calor cayendo sobre un ladrón, él empieza a pensar cómo robar su dinero. Si caen sobre alguien, que está esforzándose en hacer el bien, él pensará en encontrar a un pobre para ayudarle. Denle un grano de trigo a una gallina, ella producirá bellas plumas; dénselo a una cerda, le producirá cerdas fuertes; dénselo a un lobo, le producirá buenos dientes y garras: dénselo a un pez, le producirá bellas escamas. Los fisiólogos no pueden explicar este proceso. Cada ser adapta la comida, el calor de acuerdo a su desarrollo y comprensión. Ustedes pueden comprender esta ley, probando estos dos contradictorios mundos. Es inexplicable por qué el mal existe en los humanos, por qué ellos prefieren el odio al Amor y la falsedad a la Verdad. Esto no lo podemos explicar; muchas interrogantes "Por qué" permanecerán inexplicables. La palabra búlgara "por qué" es un signo, que significa "Yo quiero". ¿Por qué debemos querer? – Hay una ley que dice que tenemos que esforzarnos por avanzar. Cristo dice, que si el grano de trigo caído en tierra no muere, permanece sólo en este mundo. ¿Qué es la soledad en la vida? La soledad es el mayor sufrimiento que uno puede experimentar. La multiplicación es el propósito de la Vida. Todos los sufrimientos del mundo provienen del hecho de que la gente quiere vivir sólo para sí misma. El mal siempre nace de este deseo de estar sólo y llegar a ser el centro del mundo. Pero en las leyes Divinas esto es imposible. Nuestros pensamientos y deseos fallan, porque los construimos en la arena. Podemos ser felices en el mundo cuando vivimos para Dios. Y tenemos que vivir para Él. La explicación de esto la encontramos en la misma Naturaleza. Cuando el Sol sale por la mañana, sale para todos, porque ama a todos. Es considerado con todos los seres – desde los más bajos hasta los más elevados – y esto es por lo que todos dirigen sus miradas hacia él. De aquí proviene esta energía que los resucita y los eleva. Pero ¿nos dice el Sol que debemos entrar en él? Él nos dice que sólo hagamos uso de los beneficios que está dando, y así como ilumina al mundo, así nosotros también debemos arrojar luz, iluminar a quienes nos rodean. Tenemos algunas falsas nociones en nuestra mente, que provienen de nuestra vida individual. Por ejemplo, si entran en una casa, que tiene una sola ventana, pero con veinte o treinta visitantes en su interior, ustedes les dirían: "¡No tienen derecho, yo quiero ver solo!" Pero mientras ustedes están viendo al Sol, todos los demás estarán privados de su luz. Así que ustedes deben permitirles verlo, mostrarles el Camino para salir de esta casa y ver la Luz. Esto es por lo que no es bueno conservar mucha gente alrededor de sí, porque nunca podrán todos, al mismo tiempo, tener el beneficio de usar la luz y el calor del Sol. Debemos decirles que salgan. Esto es por lo que Jesús dice: "El que se ama a sí mismo debe salir afuera"; y en otro lugar: "El que ama a su padre y a su madre más que a Mí no es digno de Mí." Así que, si un ser se acerca mucho a la ventana, le tapará todo el horizonte a los demás. Consérvense veinte o treinta pasos alejados. Esto es en el medio ambiente físico. Con esto Jesús quiere decir que la vida no consiste de beneficios materiales. Estos son sólo una sencilla ayuda así como los libros de texto, pizarrones, plumas representan una ayuda para los estudiantes. ¡No piensen que Dios ha preparado para ustedes sólo estas minúsculas cosas! Él ha preparado cosas mucho mayores. Pregunten a una rana acerca de sus conceptos de la vida; ella responderá: "Sobre mi pantano en el que vivo querría que más mosquitos volaran y estuvieran más cerca, para poderlos atrapar." Y cuando la miran alguna vez sentada en silencio como un filósofo, está observando a los mosquitos: si se acercan, cómo atraparlos. Tal es su concepto de la vida. Yendo escalones arriba, no pensemos que ya hemos alcanzado el pico de nuestro desarrollo. En esta escalera de desarrollo entre nosotros y el Camino, hacia el que aspiramos, todavía hay mucho que debe ser andado. La distancia entre los hombres y los ángeles es tan grande; es casi la misma relación como entre un renacuajo, de quien se desarrolla una rana, y el hombre. Desde el punto de vista de los ángeles aún somos ranitas. Algunos dicen: "¿Pero, que no la gente está hecha a imagen y semejanza de Dios?" Pero ellos no han obtenido aún esta imagen y semejanza. Miran ustedes cómo actuamos. Para decir que "estamos hechos a imagen y semejanza de Dios", debemos poseer las cualidades de Dios. Y, ¿cuáles son Sus cualidades? – Son la Virtud, el Amor, la Sabiduría y la Verdad. La Virtud excluye al mal, el Amor – al odio, la Sabiduría – la insensatez, la Verdad – la falsedad. Si hemos excluido estas cosas en nosotros, tenemos la semejanza de Dios; si no las hemos excluido, todavía somos como ranitas. No tengo nada en contra de esta rana, tiene que comer mosquitos. ¿Y por qué ella ha de comer mosquitos? Les diré. Desde que el mosquito volando vive en un estado más elevado, la rana, aspirando a volar en el aire, quiere recibir las vibraciones del mosquito, para desarrollarlas y ser capaz de volar. ¿Por qué un lobo come ovejas? – Él tiene que comer ovejas para llegar a ser manso, pues cuando comemos cosas buenas, nos volvemos buenos. Los actores han hecho una prueba, cuando desean interpretar un papel de amor ideal, ellos comen carne de carnero durante largo tiempo, pues esta clase de carne dispone a semejante estado. Por lo tanto, un lobo tiene el derecho de comer ovejas, si desea volverse manso. Y seguramente se volverá tal, porque ahora el lobo es mucho más manso de lo que era en otro tiempo. Y que la gente come ovejas y gallinas, les diré que comen ovejas, porque quieren llegar a ser bellos; y comen gallinas, porque quieren llegar a tener alas como los ángeles. Y tienen el derecho de comerlos. El mal no está en la nutrición. Cuando se ha prohibido comer cierto alimento, se ha hecho con la consideración de no causar sufrimiento al ser usado como alimento. Yo digo, que pueden comer. Vayan al gallinero y atrapen una gallina, si no cloquea, pueden matarle y comérsela. Pero si cloquea, déjenla. Del mismo modo si un cordero bala, déjenlo, quiere vivir. Por lo tanto tienen que preguntarles. Pregúntense qué cordero y que gallina quiere vivir dentro de ustedes. Cristo dice: "Yo soy el Pan de Vida y aquel que Me coma, tendrá vida eterna." Para ser capaces de entender las palabras de Cristo, tenemos que purificarnos: purificar nuestra vista, purificar nuestra mente. Nuestra mente es una instrumento perfecto, cuando sabemos cómo usarlo, pero también es instrumento muy peligroso, cuando no sabemos usarla. Cuando ustedes aran con arado un campo vacío para sembrarlo, están en su derecho; ustedes siguen la ley natural. Pero cuando aran un campo ya sembrado, hacen una tontería. Algunos dicen: "Debemos reflexionar y criticar", porque la ciencia no podría ser sin la crítica. Criticar pero ¿cómo? La crítica como la cirugía – para remover la parte enferma del cuerpo humano – entiendo, es útil, pero para remover una parte sana no entiendo. Ser un cirujano así no es trabajo difícil: cada quien puede tomar una sierra y cortar la pierna de alguno, cada uno de ustedes tiene esta capacidad. Pero unos pocos saben cómo realizar su operación quirúrgica exitosamente. Para aprender esto, tenemos que ser apropiados por la ley de la Virtud y del Amor. Cuando les hablo acerca del Amor, no piensen, que estoy enseñándoles una doctrina de paz y calma. Un hombre que quiere amar tiene que experimentar los mayores sufrimientos en el mundo. Quien no ha sufrido, no puede probar este principio Divino de Amor. Para amar a Dios, debemos estar listos para sacrificarnos, así como Dios se sacrificó por nosotros. Para llegar a conocerLe, ustedes dirán: "Dios, danos lo que necesitamos!" "Danos, danos, danos" – este llamado se extiende de un lado del mundo al otro. Y el dinero nunca ha sido más barato que hoy día. Cada uno de nosotros recibe hoy día, probablemente, un salario, tres o cuatro veces más alto que la gente del pasado, pero de nuevo no tenemos lo suficiente. El dinero está devaluado, pues no hay nada que le corresponda. Así pues debemos buscar granos, maíz, peras, manzanas. Ustedes dicen: "¡Dios, quiero ser bello, quiero ser rico!" Ustedes quieren poseer muchas cosas, pero saben, que estas serían una desdicha para ustedes porque si son ricos cada uno pensará en causarles mal. Y para mantenerse necesitarán gente, como los ricos americanos que toman tres o cuatro guardias para protegerlos, pues a cada paso están expuestos a chantajes. Así que no necesitamos riquezas, sino las cosas básicas que hacen buena la vida. Hemos descuidado el desarrollo de nuestro corazón y así que tenemos que regresar al principio fundamental – desarrollar y ennoblecer nuestro corazón. El mal no anida en la mente, sino en el corazón. Cada uno de nosotros tiene que preguntarle a su corazón qué desea. Nuestro corazón se ha corrompido por culpa nuestra: nosotros muchas veces lo hemos hecho mentir como las criadas, pensar mal, etc. Dios dice en las Escrituras: "¡Hijo Mío, dame tu corazón!" Él sabe y ve los errores humanos y no quiere nada más de nosotros sino que abramos nuestro corazón, entrar Él en este. Preguntarán: "¿Cómo?" Del mismo modo como abrimos una ventana para que la luz entre en nuestra habitación. Hay algunos dichos: "Un cuarto donde entra la luz no entra el doctor, la enfermedad no reina." o: "Donde la luz no entra, de allí el doctor no sale." Del mismo modo, en aquel corazón humano en que entró Dios, ningún demonio tiene entrada. Dios es justamente el doctor en este sentido. Cuando un doctor llega, dice: "Tienes que comer más, tienes que beber más, hacer esto y lo otro" pero nos aguantamos, soportamos hasta que nuestra columna vertebral está rota. Frecuentemente somos como aquél camellero, viajando por el desierto, cuyo camello apenas soportaba la carga. Encontrando una piel de zorro en el camino, la puso en el lomo del camello, pero por esto se rompió la columna vertebral del camello y entonces la carga permaneció en el desierto. El lomo del camello puede cargar sólo cierto peso. Este camello somos nosotros: nosotros somos quienes viajamos y si ponemos sobre nuestra espalda más carga de la que podemos cargar, un día obstaculizaremos nuestro desarrollo. Con esto no les recomiendo la pobreza. Les recomiendo riquezas en las tres dimensiones: no sólo físicas, no sólo mentales, sino también espirituales. El Cielo aprueba a la gente con riquezas semejantes, porque ellos pueden ser generosos. Y cuando Cristo dice: "Provéanse de tesoros", Él quiere decir tesoros semejantes. Inviertan su capital en el Cielo, de modo que Dios pueda alimentar a los pobres en la Tierra con sus intereses. No son los ángeles, quienes están trabajando para nuestra salvación, sino que nosotros mismos tenemos que hacerlo. Y tenemos todas las condiciones para hacerlo. La ley no requiere que todos aprendamos al mismo nivel; cada uno tiene que saber tanto como sea necesario para él. Alguien dice: "Mi cerebro es pequeño"; yo le respondo: "Si no puedes tener cuidado de un pequeño caballo, ¿cómo puedes tener cuidado con uno más grande? Si tienes un corazón pequeño y no puedes dirigirle, cómo serás capaz de dirigir un corazón más grande, con mayores deseos?" ¿Qué debemos hacer? – No debemos pensar acerca del futuro, sino usar todos los beneficios que este día nos ofrece para bien. Éste, nos lleva todos los futuros beneficios. La ley establece que Dios, Quien ha dado las condiciones para este día, las dará para los otros también. No hace falta pensar qué nos pasará en el futuro, sino debemos estar en calma: hay ciertas leyes que regulan las relaciones humanas. Si alguien puede dañarnos, no es de manera arbitraria, sino que sucederá de acuerdo a la ley. Sin embargo, cada infelicidad les traerá una bendición; cada obstáculo descubrirá para ustedes un nuevo horizonte. Pueden probar esto siempre, por eso no deben preocuparse sobre las infelicidades que puedan sucederles. Algunos están preguntándome sobre la vida política en Bulgaria, qué habrá de sucederle. ¡Qué raro! ¿Qué ha pasado hasta ahora? Bulgaria está siendo masajeada un poco, eso es todo. Fue descargada de cierto peso; le fue dada una nueva experiencia y una tarea para resolver. No nos sentamos a pensar sensiblemente acerca de las leyes que regulan la Vida, sino que buscamos culpables. Díganme ¿quién es culpable? Ustedes ahora no encontrarán a los culpables. La vida individual del hombre es la culpable. Cuando alguien quiere ser rey de la gente, él es culpable. Y quien quiere deponer al rey, él es culpable también. Da lo mismo para nosotros quién sea el rey – uno u otro, el tercero o el cuarto: todos siguen un mismo sendero. No estoy diciendo, que el hombre no debería desear llegar a ser un rey o una reina. Pero ¿de quién? – De sí mismo, de su mente, de su corazón, de su voluntad. ¿Cómo están sus ciudadanos? ¿Han subordinado sus pensamientos, sentimientos y deseos, se han controlado y arreglado ustedes mismos? Ustedes primero den un ejemplo al mundo. ¿Qué predicador seré, si volteó a la gente y le digo "sea generosa", pero yo soy un avaro; digo "no roben", pero yo robo; digo "no mientan", pero yo miento? Un maestro, enseñando a la gente, debe ser un modelo, dando él mismo el ejemplo. Y Jesús, cuando descendió para enseñar a los humanos, primero les dio el modelo y si dominamos Su Enseñanza, el mundo será inmediatamente cambiado. Está escondida en nosotros una fuerza dinámica que no podemos usarla porque no sabemos cómo trabajar. Una vez un espino creció en un camino, bloqueando el tráfico. Pasaban los viajeros que lo golpeaban con báculos, pero mientras más lo golpeaban, más fuerte crecía hasta que comenzó a voltear los coches. La gente no sabía qué hacer. Pero un azadón vino y dijo: "¡Voy a mostrar mi arte también!" Y empezó a socavar las raíces desde lejos. Al principio el espino se rió y dijo: "Tanta gente no pudo hacer nada en mi contra, me darás temor acaso tú?" Pero el azadón socavó más y más profundamente y después de algún tiempo el espino dijo: "Has encontrado mi punto débil". Hasta que pongan un azadón a trabajar en su interior, el espino a veces se reirá de ustedes y dirá: "¡Voy a crecer y crecer!" Esta es una alegoría que deben comprender. ¿Cuál es el azadón? ¡Piensen y encuéntrenlo! Tenemos que ser siempre como un juez. Por ejemplo, en la guerra civil americana trajeron a dos delincuentes – un ciego y uno sin piernas. El crimen consistió en lo siguiente: estaban robando manzanas. El jardinero los cogió y los llevó ante un juez pero el ciego dijo: "Soy ciego, yo no robé manzanas, pero extendí mis manos y tomé algunas del suelo." El hombre sin piernas gritó: "¡No tengo piernas y no puedo caminar para robar!" El juez después de cierta reflexión dijo: "¡Pongan al hombre sin piernas sobre la espalda del ciego!" y añadió: "El que tiene ojos encontró el manzano y el que no tiene piernas, pero sí brazos, tomó las manzanas". Y ellos fueron realmente capturados en esa posición. Lo mismo es para el hombre – quien consiste de dos seres: uno – está ciego, el otro – sin piernas. Cuando Dios los sorprende en crimen, cada uno exclama: "Yo no he tomado, no he tocado, no he pisado con pierna." Pero Dios dice: "¡Pongan a uno sobre el otro!" y así los juzga. ¿Quién es el ciego? – Es el instinto humano. ¿Y quién es el que no tiene piernas? – Es la mente humana. Ambos dicen "vamos a robar", se montan y van a robar manzanas. Y cuando los capturan, uno dice: "¿Por qué me golpean?" y el otro dice: "¿Por qué me golpean?" pero ambos son culpables. La evolución es necesaria para nosotros. Nos esperan beneficios más grandes, pero debemos volvernos suficientemente inteligentes, buenos, maduros, de modo que esta herencia nos pueda ser confiada. Estas tres cosas que he mencionado – Virtud, Rectitud, Sabiduría – son grandes riquezas y cuando ustedes las posean, serán sanos y felices. Pero ustedes preguntarán: "¿Cómo podemos aplicar esta Enseñanza en el mundo?" No se nos exige enderezar al mundo. El mundo fue puesto derecho, en el mundo no existen anormalidades, todo se mueve de acuerdo a un orden establecido. Sabemos por qué los eventos – naturales y políticos – vienen. No hace falta alterar este flujo. Pero uno es necesario: la corrección individual de cada persona en el mundo – hombre o mujer. Cuando un individuo se corrige, sus hijos – hijas e hijos – también se corregirán, y cuando sus vecinos se corregirán, el mundo entero también por sí mismo. Como está la levadura, así estará la masa también. Este es el principio, que Cristo ha establecido. Y Cristo está actuando para su realización. Y así como la crisálida comienza a transformarse más adelante, del mismo modo el mundo empezará a elevarse y a transformarse para ser mejor. En este mundo hay gran malestar porque todos aquellos, quienes no pueden formar su propia crisálida, están preocupados acerca de cómo van a pasar el invierno que se acerca. La transformación, por lo tanto, debe tener lugar en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestra voluntad. Y cuando esta transformación suceda, sentiremos que tenemos en nosotros cierta fuerza interior. Entonces haremos contacto con los más elevados Seres, quienes han avanzado y a quienes llamamos santos. Cuando entremos en contacto con ellos nuestra mente será iluminada del mismo modo que los estudiantes son iluminados estando entre sus profesores. Los santos son Maestros de la humanidad y todos debemos tomar su guía. Ellos enseñan al mundo cómo debe vivir. Pero ustedes preguntarán: "¿Dónde están estos Maestros, en qué lugar están? No vemos sus imágenes en la iglesia." Todo tiene una sombra, por medio de la cual podemos encontrar el objeto. Sus deseos en el mundo son una sombra, sus aspiraciones también. Ustedes quieren comprender la esencia; deben observar la ley: subir, del corazón a su mente y pensar acerca de Dios. ¿Cómo imaginemos a Dios? Podemos imaginarLo como el Hombre más bueno, perfecto, en Quien no hay ningún rencor, ningún odio, quien ama a la gente como un verdadero padre ama a sus hijos. Tal es la actitud de Dios hacia nosotros. ¿Cómo piensan ustedes, Él nos está escuchando ahora o no? Él está escuchando y está trabajando en nuestras mentes. La disposición, que tenemos cada día, es debida a Él. Así como el Sol hace que nos dispongamos bien cada día después de que ha salido, del mismo modo los momentos felices de la Vida son debidos a este Sol interior, que está brillando en nosotros. En la Vida espiritual también existe salida y puesta. En la edad madura el Sol sube alto, ustedes están en su mediodía; en la vejez ustedes se pondrán para volver a salir nuevamente. Dios saldrá en los corazones y mentes de muchos, pero Él no saldrá en muchos otros. En quienes Dios saldrá, sentirán alegría y regocijo, pero aquellos, en quienes Él no saldrá, dirán: "Para nosotros la Vida es un infortunio, tristeza, sufrimiento". Ellos deben esperar ¿Por qué? – Porque no hay condiciones en ellos para que salga. Si sale prematuramente, esto será una desdicha para ellos; es mejor que descansen ahora. No digo, que van a morir; en absoluto. Yo sólo cito una ley. Cuando les hablo acerca de ponerse, todos piensan acerca de la muerte. ¿Qué cosa es el morir? – Esta es una suposición. Todos ustedes tienen que morir para ser capaces de relatar lo que la muerte es; por ahora sólo se está imaginando. En una de sus relatos Tolstoi dice lo siguiente: se encontró a un monje ruso, de 85 años de edad, con barba blanca, y le preguntó: "¿Cuáles son las razones que te orillaron a ser monje?" Y el monje le contó en corto su historia: "Yo vengo de una familia real. Cuando tenía entre 21-25, mis padres quisieron casarme con una princesa. En aquel tiempo caí en un sueño letárgico, vinieron los doctores, tomaron mi pulso. "El corazón está parado, él está muerto", dijeron y querían enterrarme. Me dije a mí mismo: "¿Acaso ésta es la muerte?" No podía darles una señal de que estaba vivo. Mi prometida vino con su padre y él le pedía que llorara: Que la gente diga que le amabas. Nunca le he amado, pero amo su riqueza. – contestó ella. Y me dije a mí mismo: "Si Dios me regresara al mundo, comenzaría una vida diferente!" ¡Que horrible es estar vivo y no poder decir que estás vivo; ver a todos llorando y no poder decir que estás vivo! ¡Y cuánta gente ha sido enterrada de esta manera! No hay nada más horrible que ser enterrado vivo. La mayor desdicha es permanecer por días y meses en la tierra y no poder liberarte de tu cuerpo. ¡Esta es la mayor prisión, el infierno! Si fuéramos puros, sabríamos cuando el alma ha dejado el cuerpo y nunca tendríamos semejantes sufrimientos. Después de que el doctor establece que el enfermo no está vivo, la gente dice en seguida: "¡Lléveselo!" Hacen un bello ataúd y con canciones y música se lo llevan. ¿Dónde está su amor? ¡Tal es el amor de los vecinos y de la sociedad! Alguien dice: "Te amo" ¿Cómo? ¿Como el gato ama al ratón o como el lobo ama al cordero? También es amor. Pero el mundo sufre con semejante amor pero el Amor que necesita el mundo es amar a los demás y ayudarles a ser felices tal cómo nosotros somos felices. Esto es por lo que Jesús dijo: "El que confía en Mí hará lo que hago; y quien Me ama será amado por Mi Padre y vendrá y habitará en él". Ustedes dicen: "¿Qué le pasará a Bulgaria?" Yo les pregunto qué les pasará a ustedes. No saben que el demonio ha tomado toda su propiedad, él ha vendido incluso su piel, pero preguntan qué le pasará a Bulgaria. Bulgaria, es ustedes. Deben orar para que les ayude Dios a expeler de ustedes a este huésped no invitado, preservar su propiedad, su mente y su corazón. El demonio es culpable de estos sufrimientos. No deben estar enojados con él. Le alabo sólo en una cosa: es muy trabajador, no se desanima. Si lo persiguen fuera de la puerta, entra a través de otra; si no tiene éxito de un modo, intenta un segundo, un tercero y un cuarto modo. Este es un excelente y alentador rasgo suyo. Dios dice también: "Tomen su ejemplo, él es un profesor de los hombres, les enseña y le enseñará a todos". Cuando les miente una y otra vez, finalmente ustedes dirán: "Hemos aprendido tus mentiras y no puedes mentirnos más". Un hombre dijo a un amigo suyo: "Tú no puedes mentirle a mi mono". Su amigo llegó hasta el mono, entonces fingió estar dormido, el mono también cerró sus ojos y tomó el dinero. Su amo regresó a casa y le dio una paliza. La segunda vez el mono dejará sus ojos abiertos, no los cerrará, pues sabe que habrá palizas. Con la experiencia que obtenemos en el mundo después de los sufrimientos, cuando el demonio venga, le diremos: "Mis ojos están abiertos." Cuando comiencen a sufrir, digan: "No he pasado aún a través de todo el proceso del grano de trigo". Y cuando sus pensamientos y su corazón sean transformados y lleguen a ser excelentes, entonces ustedes obtendrán la imagen y semejanza de Dios, entonces Dios les resucitará del mismo modo que el Sol revive el grano de trigo sembrado. Equipo de traducción al español: Zornitza Gáneva - Bulgaria José de Jesús Saavedra Aceves - México Todos los participantes en los equipos de traducción trabajan voluntaria y gratuitamente. Agradeceremos cualquier tipo de ayuda, especialmente en la edición, publicación y distribución de las traducciones. Para mayor información, por favor, contáctanos: wb_translation_team@mail.bg